Todos recordamos aquellos cuentos de infancia donde el príncipe o el guerrero derrotaban a los malvados con su espada y armadura, esa armadura de acero pero ligera que ni las más afiladas espadas podían atravesar. Pues bien, ¿hubiera sido el mismo final feliz si la armadura hubiera sido tan pesada y difícil de manejar? Podemos aplicar el cuento valga la redundancia a lo que hoy en día es la Unión Europea.

Actualmente podemos diferenciar entre la Unión Europea (la conforman 27 países) y la Unión Monetaria Europea (la conforman 17 miembros). Dos organismos en uno, donde uno depende del otro pero las decisiones se toman para los 17, afectando las decisiones a los 10 miembros restantes. ¿Por qué decido que la Unión Europea parece un guerrero con una gran y pesada armadura de acera? Porque no es capaz de tomar decisiones rápidas y a corto plazo que contrarrestre el ataque del entorno. Por ejemplo, como sabemos, las bolsas de Grecia, Portugal, España e Italia en menor medida están siendo afectadas por la especulación, así como sus respectivas primas de riesgo. Ante todo ello, y ante la gravedad de la crisis que estamos viviendo, las empresas por ejemplo están tomando decisiones rápidamente para poder responder ante los cambios del entorno y poder sobrevivir. ¿Por qué no hace lo mismo la Unión Europea?

Un caso muy sencillo de esa poca rapidez de acción y respuesta se ha dado esta semana. Uno de los problemas de Europa, sino el principal ahora mismo (yo no lo creo del todo) es la situación de España. Para solucionar lo que pasa en nuestro país y poder estabilizar la situación en el resto de los países europeos, llevamos meses oyendo que España va a ser rescatada, o que el BCE (Banco Central Europeo) le abrirá una línea de crédito, que el BCE comprará deuda española, que se llevará a cabo un rescate bancario virtual… la situación sigue siendo crítica, pero elecciones (Galicia, País Vasco y Cataluña) ¿Por qué no se lleva a cabo los mecanismos para remediar la enfermedad? La reunión acaecida esta semana en Bruselas por los 27 no ha dado ninguna solución inmediata: la figura del supervisor bancario único se retrasa hasta principios de 2014. ¿Será suficiente? ¿Habrá acabado de sangrar el paciente y muerto desangrado o seguirá en coma?

No está habiendo medidas, ni mecanismos, ni políticas efectivas de corto alcance y de inmediata implementación para poder hacer frente a la crisis, mientras que otros países, liberados de este armadura (un solo país toma la decisión pensando en el mismo y no en los otros 26) lo están haciendo. Los miembros más pobres de la UE están maniatados y no pueden llevar a cabo medidas sin que Alemania (Merkel lo niega, pero se enfrenta a su reelección el próximo año y sus medidas en Europa condicionarán sus resultados) y sus secuaces (Holanda y Finlandia) aprueben dichas medidas “nacionales”. No se entiende, que si se decide llevar a cabo un rescate a España, Alemania (que tiene su silla en el Consejo Europeo y que la ciudadanía alemana les ha votado como sus representantes) tenga que votar en el Bundestag su voto de apoyo a dicho rescate. No defiendo a España frente a otros, pues España tiene mucha culpa de la situación que ahora vive, sino que de manera objetiva analizo la situación. O… ¿es que nadie se acuerda que Alemania (y Francia) rompieron el Pacto de Estabilidad en 2002 y 2003? ¿es que nadie sabe que hasta 14 veces incumplieron los límites de déficit -3% PIB- Alemania y Francia entre 2000 y 2010? (para mayor información http://elpais.com/diario/2011/09/11/economia/1315692006_850215.html)

No se hace más sino retrasar más y más las decisiones y las acciones. Por ejemplo, ¿dónde están las medidas de expansión económica que firmaron Italia, España, Francia y Alemania meses atrás?

El problema señores es que la Unión Europea es muy grande (con demasiados países con intereses distintos), es un gigante que cuando está en paz (bonanza económica) está bien, seguro de sí mismo, pero que cuando debe de combatir frente a otros (la crisis económica) pierde toda su fuerza en manos de esa armadura que lleva puesta, que le resta agilidad.