Desde que Steve Jobs presentará ante la sociedad el primer iPhone, Nokia se ha visto desplazada del primer lugar del podio en el sector de la telefonía móvil (venta de móviles), llevando consigo una reducción de sus beneficios, ingresos, su valor en bolsa y … ¿sus expectativas de futuro?

Desde el lanzamiento en 2007 del primer iPhone, el mercado de la telefonía móvil ha cambiado. Por aquel entonces Nokia era el líder del mercado con el 40,0% de penetración, mientras que ahora según un estudio de la consultora NPD Group revela que Apple es la compañía líder con una penetración del 31,0%.  Hemos pasado de hablar de teléfonos a dispositivos móviles y de móviles a smartphones. La aparición de a Apple en el sector en primer lugar y de Samsung, HTC, LG entre otros después han hecho que compañías como Nokia, Motorola, Panasonic, Alcatel … hayan visto reducido su cuota de mercado al mínimo e incluso hayan tenido que cerrar su negocio. Otros como Nokia y Panasonic han estado desaparecidos y fuera de combate mientras la nueva generación de dispositivos evolucionaba y cada vez tenía más presencia en nuestras vidas. Pero, ¿por qué ha sucedido eso? Pasemos a estudiar el caso de Nokia.

En 2006, la cuota de mercado de Nokia era del 40,0%, según datos de IDC (por el 21% de la actualidad), y  nada hacía presagiar la situación que hoy estamos viviendo, ni siquiera los analistas más pesimistas. ¿Por qué ha quedada relegada a un papel tan secundario? Por un fracaso total en su estrategia empresarial, por no saber planificar con la adecuada certeza los cambios que el mercado tendría, y no adaptar su cartera de negocio a las necesidades de la población, reduciendo así sus ventas. Siguiendo la matriz de la Boston Consulting Group, en aquel entonces los teléfonos de Nokia se situaban entre “estrellas” y “vaca”, mientras que los smartphones eran una “interrogación”, pues no se sabía de antemano su aceptación y su penetración en el mercado, sobre todo por sus altos precios. Nokia, al contrario que sus competidores, no supo visionar el futuro y lo está pagando. Pero ¿es así en realidad? No.

A finales de los 90s, más de siete años antes de que Apple Inc lanzara el iPhone, Frank Nuovo (ex jefe de diseño de Nokia Corp.) realizó presentaciones ante proveedores de servicios inalámbricos que adivinaron el futuro de Internet móvil. Nokia desarrollo en secreto un producto atractivo: una computadora tipo tableta con conexión inalámbrica y pantalla táctil, las características del actual iPad. A pesar de ello, nadie hemos visto ninguno de esos prototipos en el mercado. En este caso el error fue ir por delante del mercado con demasiada antelación, y con inversiones astronómicas en patentes y software (hasta cuatro veces más elevadas que Apple Inc.) que hoy en día debe de hacer frente. Nokia fue víctima de una cultura corporativa demasiada derrochadora en investigación y desarrollo, sin atender ni ver al mercado, y desaprovechando la oportunidad de llevar a cabo esas innovaciones al mercado. Nokia optó por sacar sus productos al mercado antes de tiempo, cuando los consumidores no estaban preparados para usarlos. Cuando Apple, que sí acertó, los introdujo de nuevo en el mercado, Nokia no reaccionó al no reconocer la amenaza a tiempo.

Otro de los errores cometidos por Nokia fue no saber leer mercado y los movimientos de sus competidores. Como hemos dicho anteriormente, no supo ver la amenaza que le venía encima. La reestructuración que empezó a llevar a cabo en 2006 fue incorrecta. Fusionaron las líneas de negocio de teléfonos inteligentes y la de teléfonos básicos, prevaleciendo ésta última como prioritaria, sólo porque como dijeron los ex directivos, la consideraban más rentable. Con esta decisión no se ganaron el sueldo.

En la actualidad, Nokia como hemos dicho anteriormente acapara el 21,0% de cuota de mercado en telefonía móvil, pero su cuota en smartphones es mucho más reducida. Sus últimos teléfonos (Lumnia) no están teniendo el éxito de sus anteriores. Frente a una menores ingresos, la compañía finlandesa tiene que soportar unas grandes inversiones “sin tasa de retorno” procedentes de sus inversiones anteriores en innovación e investigación en desarrollo de software, provocando tener que fuertes reestructuraciones y teniendo que soportar altos costos de inventario, llevando consigo a unas pérdidas de 1.410 millones de euros en el segundo trimestre de 2012. Estas pérdidas son mayores por la decisión de no implementar en sus móviles ninguna de las innovaciones llevadas a cabo en su compañía en lo que concierte a la tecnología de los smartphones, y más concretamente en la implantación de sus sistemas operativos propios en sus dispositivos móviles.  Esta decisión fue tomada por Stephen Elop, Presidente Ejecutivo de Nokia desde 2010, que “archivó” los desarrollos de Nokia por la decisión de comprar en el mercado, y decidió acudir a Microsoft, llegando a un acuerdo de colaboración, de uso del sistema operativo de Windows, para tratar de reorientar la dinámica de Nokia. Gracia a ello, Nokia tardó sólo un año en lanzar una nueva línea de teléfonos inteligentes, por lo que puede considerarse como oportuna y acertada su decisión, y en cierto modo lo es.

No obstante, el futuro para Nokia no pinta bien bajo mi punto de vista. A pesar de los esfuerzo realizados por Nokia y su rápida actuación (la anteriormente mencionada alianza con Microsoft Corp) Nokia está abocada a desaparecer en el mercado, o a sobrevivir con una mínima cuota de mercado, que hace dudar de la rentabilidad de su negocio. Marcas como Apple, Samsung e incluso LG y HTC han desarrollado dispositivos móviles antes, y lo más importante, han realizado una estrategia de brand marketing en línea a la evolución del sector, adelantando a Nokia, que por el contrario, ha vivido de rentas. Estas marcas tienen ahora una cuota de mercado difícil de arrebatar.

Por otro lado, la alianza con Microsoft no hace presagiar que sea exitosa para Nokia, que sí para Microsoft. Ésta última está desarrollando el conocimiento sobre telefonía móvil suficiente para lanzar un producto bueno, con su propio software, sin la ayuda de Nokia, y competir con Apple, Samsung… e incluso contra Google, que se especula que está trabajando en este sector en secreto. Para los más atrevidos, como yo, consideramos que Microsoft se hará en un futuro con las patentes y demás innovaciones de Nokia, introduciendo en su cartera de productos la tecnología móvil “conquistada” a Nokia con su sistema operativo. Y digo esto basándome en la última decisión de Microsoft: su nuevo sistema operativo de su dispositivo móvil no es compatible con los Smartphone de Nokia… ¿una señal que hace presagiar el final de Nokia?¿Tiene sentido hacer esto cuando tienes una alianza con Nokia?

De ser así, no será el primer caso en que una compañía informática se hace con las patentes de una compañía de telefonía móvil para desarrollar sus propios dispositivos, pues en Google se hizo con las patentes de Motorola en 2011.