Existen tres principales mecanismos de control, los cuales explican las formas fundamentales en que las organizaciones coordinan los diferentes puestos de trabajo: adaptación mutua, supervisión directa y normalización.

A continuación exponemos brevemente en que consiste cada uno de ellos:

  • Adaptación mutua: Consigue la coordinación del trabajo mediante la simple comunicación informal. En este tipo de mecanismo, el control del trabajo corre a cargo de los que lo realizan. Al ser un medio tan simple, este sistema es utilizado en las organizaciones más sencillas. Un ejemplo de este sistema sería un pequeño taller mecánico.
  • Supervisión directa: Surge como consecuencia de la evolución de una organización, la cuál cada vez es más grande o compleja. La supervisión directa consigue la coordinación al responsabilizarse una persona del trabajo de los demás, dándoles órdenes o instrucciones y controlando y supervisando sus acciones. Un ejemplo sería un supervisor del taller mecánico, o algo más trivial el que dirige una velero en la Copa América.
  • Normalización: el trabajo puede coordinarse sin necesidad de acudir a la adaptación mutua o a la supervisión  directa.. La coordinación se obtiene antes de que se realice el trabajo. Existen tres tipos de normalización.
    1. Normalización de los procesos de trabajo: Se normalizan los procesos de trabajo cuando el contenido del mismo queda especificado o programado. El contenido del programa debe de estar detallado al máximo. Si la norma ha sido diseñada correctamente, reducirá de forma drástica la necesidad de supervisión y la comunicación informal requerida. Un ejemplo son la cadenas de restaurantes especializados en el consumo de platos especializados o las hamburgueserías.
    2. Normalización de los resultados: Se normaliza el trabajo al especificarse el mismo, como pueda darse con las dimensiones del producto o el rendimiento. Un ejemplo sería imponer un volumen mínimo de ventas en  un concesionario de automóviles, siendo la cantidad mínima de vender para cada vendedor de 25 automóviles. Si se alcanza la cifra, el objetivo estaría cumplido, sino se llega al objetivo, podría llevarse el despido del vendedor, y si se supera la cifra de 25 automóviles se obtendría una prima por cada unidad vendida adicional
    3. Normalización de las habilidades: Éstas se refieren tanto a las habilidades intelectuales como a las físicas. Se utiliza este sistema cuando no se pueden aplicar ni la normalización de los procesos del trabajo ni la normalización de los resultados. Un ejemplo sería contratar a trabajadores que ya dominen el oficio, con lo que se reducirá el tiempo de aprendizaje, ya que ya domina las técnicas. Ejemplo, contratatar para el taller mecánico a un operario en el paro o contratar a otro que acaba de estudiar un módulo de mecánica, siendo la primera opción mejor o más eficiente a corto plazo.