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En un momento en el que se caracteriza por los recortazos en educación, una reducción del número de matriculados, una tasa de desempleo entre los jóvenes que es  la más alta de Europa.. y todo ello en la generación con mayor preparación de la historia de nuestro país, cabe hacerse una pregunta. ¿que falla?¿Alguna solución?

Lo primero y lo que más claro está es el sistema educativo. En un país como el nuestro, que cada 8 años cambia de Gobierno, no puede cambiarse la Ley Educativa ni el Sistema educativo español a la par que un Gobierno. La educación es uno de los pilares básico de todo país que se aprecia a aspirar a cotas altas, junto con la sanidad y la innovación. La educación no debería ser politizada, sino más bien debería de ser como un factor estratégico, bajo el cuál se canalice la estrategia de un país a largo plazo.

La educación debe ser pactada por todos los grupos políticos sin excepción y no ser utilizada como arma electoral. Para este caso debemos mirar a Finlandia, donde su sistema educativo lleva años (décadas) sin cambiarse, a excepción de ciertas cosas claro está para actualizarse según los tiempos.

A excepción de los Erasmus (ese colectivo para mí no cuenta, ya que eligen España por su tiempo, playas, fiestas… y no por el nivel de las universidades) a penas llegan estudiantes de otros países a estudiar a España, por lo que somo un país deficitario, pues somos más los estudiantes que vamos a cursar estudios fuera que los que vienen a España por la calidad de los centros de enseñanza. La única excepción son las escuelas de negocio, encabezadas por el IE, que copan los primeros puestos en los ranking internacionales.

Pero… ¿que modelo universitario habría que establecer? A mi juicio, uno donde todos ganen: estudiantes, profesorado, empresas y sociedad.

La universidad pública está en entredicho, pero habría que llevar a cabo una reforma en la manera de financiar las universidades. Un primer paso, está en erradicar aquellas universidades que no tienen demanda, ya que es ineficiente el alto número de universidad que hay en España. Como contra prestación a los estudiantes que deben desplazarse, más ayudas para cursar sus estudios, y facilidades a créditos y a trabajo.

Un segundo paso está en la entrada de empresas privadas en la financiación, gestión y desarrollo de las universidades. Con la financiación de empresas privadas, no habría que subir las matrículas y habría ayudas a estudiantes que realmente lo necesiten. Como contra prestación, las empresas serían “mecenas” no de las universidades, sino de los estudiantes, pudiendo escoger a aquellos estudiantes que destaquen por encima del resto para sus empresas, obteniendo así los empleados que ellos realmente quieren, sin necesidad de consultoras de RRHH y largos procesos de selección.

Ello, implicaría que el profesorado tuviera que redactar informes a cerca de la evolución de los alumnos más destacados y de aquellos que muestren otro tipo de habilidades, dependiendo la asignatura o del tipo de empresas que quiera contratar. Sería una mayor motivación para el profesorado.

Con ello, se ganarían el derecho de trabajar aquellos que realmente hayan demostrado dedicación e interés por estudiar y formarse. Fomentaría la competitividad entre el alumnado, y un kaizen (mejora continua) con el fin de no quedarse atrás. Esta mejora de la competitividad haría a los alumnos mejores. Aquellos que fueran los peores de la universidad, saldrían al mercado de empleo como ahora. Las empresas, una vez que vean las notas, informes, prácticas… de los alumnos, elegirían a los mejores para formar parte de ellas, de manera que las universidades a su vez mejorarían su prestigio, pues aquella con mejores resultados sería más demandada, por lo que el esfuerzo, sacrificio y competitividad, descenderían a los institutos, tan mal situados en la actualidad, a ser mejores, como en los Estados Unidos.

Promocionarían aquellos que según Darwin, se adapten al entorno, un entorno más competitivo, donde cada uno debe de luchar contra el otro para sobrevivir. Lo mismo ocurre con las universidades, pues deben de mejorar sus ofertas y actualizarlas con nuevos estudios que tienen gran futuro, como cine, videojuegos, animación, nanotecnología… Se reduciría el número de ciudades con facultades, y se llevaría a cabo una reorganización de estudios, departamentos y facultados, tendiendo a una concentración geográfica de disciplinadas.

La sociedad ganaría, teniendo empleados más competitivos y cualificados para mejorar la calidad de vida de un país que invierte en ellos. ¿Fallos? Quizá la pasividad de los políticos, la falta de recursos financieros de empresas, la gran estructura que quedaría sin utilizar de universidades o facultades que desaparecían, la oposición de muchos alumnos a trabajar y estudiar todos los días (como ocurre con el Plan Bolonia, cuyo fallo es que no deja trabajar al que lo necesita)…