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Hoy volvemos a explicar un par de test de inteligencia, en este caso “El test Naipes G” y el “Otis Sencillo”.

Naipes “G”

Naipes se inscribe dentro de las teorías que conciben la estructura de la inteligencia como una organización de rasgos o factores.

Los ítems de la prueba están constituidos con los naipes de la baraja española y su objetivo es evaluar la capacidad de los sujetos para captar y descubrir las relaciones existentes entre los distintos naipes que forman una secuencia y están ordenados según una ley lógica que les da sentido.

La prueba consta de ciento treinta y cinco ítems distribuidos en tres niveles, para sujetos distintos según edades:

  • Nivel elemental: 10 a 12 años.
  • Nivel medio: 13 a 16 años.
  • Nivel superior: a partir de 16 años.

Naipes ofrece de novedoso:

  • Es motivante y lúdico, ya que se maneja un instrumento de juego muy familiar.
  • Es totalmente aséptico a la cultura.
  • El hecho de estar dividido en tres niveles permite un seguimiento de la evolución del sujeto.

Otis sencillo

Existen numerosos instrumentos con la denominación de Otis. Originalmente se presentó como un pionero de los instrumentos colectivos de la medida de la inteligencia. En general, las pruebas Otis son tests de inteligencia (tipo de <<omnibus>>, con elementos muy variados) y proporcionan una apreciación del desenvolvimiento mental del sujeto, de su capacidad para adaptar conscientemente su pensamiento a nuevas exigencias. La presente versión española procede del <<Otis intermedio o sencillo>>. Consta de 75 elementos muy seleccionados en el momento de su construcción, y aluden a un ambiente que es <<común a todos los sujetos>>.

Esta procedencia de una cultura ambiental y general puede resultar una desventaja: el contenido y dificultad de las cuestiones pueden verse afectadas por dicho ambiente y determinadas circunstancias pueden afectar a su capacidad discriminativa como estimadores de la dotación aptitudinal de los sujetos.

En el campo laboral (aplicado a adultos con nivel cultural medio o bajo), se presentan frecuentes situaciones en las que es imprescindible prever la futura eficacia en tareas o sectores de actuación determinados (selección de personal para desempeñar funciones superiores a las que venía realizando, elección de asistentes a cursos de formación especializada, evaluación del potencial humano de los miembros de la organización, clasificación o reclasificación del personal, establecimiento de planes sistemáticos de promoción, etc.); en todas ellas conviene disponer de una medida de la capacidad intelectual de los sujetos.