Etiquetas

, , , , , ,

La banca ha dado varias vueltas de tuerca al crédito destinado a empresas, con su encarecimiento y la petición de mayores garantías. Los bilaterales, en el caso de las pymes, y los préstamos sindicados, enfocados a grandes compañías, alimentaron todo tipo de proyectos incluso en los primeros compases de la crisis, pero cada vez es más difícil cerrar acuerdos. Un informe del Consejo Superior de Cámaras de Comercio sostiene que la mitad de las pymes que acaban accediendo a un préstamo deben aportar garantías de carácter personal.

finanzas

Pólizas de crédito, descuentos de papel comercial, anticipos de facturas, confirming, factoring, etcétera, son figuras casi del pasado, al igual que las estructuras más complejas de financiación para sacar adelante operaciones corporativas o project finance.

Expertos de KPMG han analizado otras vías alternativas para captar fondos cuando la relación con los bancos deja de ser fluida.

1. Factoring sin recurso: Consiste en la adquisición de la cartera de clientes de una sociedad por una entidad financiera. Esto permite cubrir el circulante al recibir los fondos antes de vencimiento. “En cierto modo, es como un descuento”, explican desde KPMG. Sus analistas señalan que es una herramienta habitual cuando la citada cesta de clientes tiene una buena calidad crediticia, dado que las entidades financieras renuncian al recurso. “Si está bien articulado legalmente, la partida de clientes puede darse de baja del balance de la empresa”.

2. Titulización: Está basada en la transferencia hacia un inversor de activos financieros que proporcionan derechos de crédito. Estos pueden ser desde facturas hasta préstamos de entidades financieras. El hecho es que esos derechos de crédito se transforman en títulos financieros. “Normalmente los derechos de crédito se dan de baja de balance”, exponen desde KPMG. La titulización es una vía frecuente entre las entidades financieras.

3. Mercado Alternativo Bursátil (MAB): No faltan los asesores registrados y proveedores de liquidez que se dirigen a empresas medianas con el objeto de facilitar el salto al mercado de capitales.

En teoría, “hay un amplio espectro de compañías que pudieran ser susceptibles de cotizar en el MAB, pero entendemos que hay determinadas características que marcan la capacidad real de acometer una salida exitosa”, sostiene la consultora. El candidato a entrar en el MAB debe cumplir cuatro máximas:_tener un destino claro para la financiación y presentar un proyecto con potencial de crecimiento; contar con un plan de negocio realista; el accionariado y, por descontado la dirección, debe estar comprometido con el negocio, y el mercado prima los planes de internacionalización.

4. Mercado de bonos: Europa está a años luz del desarrollo de EE.UU., sin embargo se han producido notables avances desde 2009 y casi la mitad de la deuda emitida en el Viejo Continente se realiza ya en bonos. Desde KPMG se argumenta que sus destinatarios son “fondos especializados que buscan rentabilidades más atractivas que la ofrecida por otros productos de renta fija tradicionales”. También suelen ser habituales compradoras las aseguradoras y los fondos de pensiones.

Son emisoras recurrentes las compañías españolas con importante presencia internacional. Abertis ha protagonizado una de las últimas y más destacadas operaciones: colocó a mediados de octubre 750 millones en bonos a siete años con un cupón del 4,75%. La demanda fue de 4.000 millones.

Posteriormente, Telefónica ha emitido por 400 millones de francos suizos (330 millones de euros) en dos tramos de seis y diez años, con un cupón del 2,718% y del 3,45%, respectivamente.

5. Fondos de deuda: “Su liquidez ha caído respecto a los años del boom, habiendo permanecido principalmente los tradicionales players que invierten en tramos subordinados de deuda, como la Mezzanine, así como los fondos oportunistas que buscan deuda con altos niveles de descuento en el mercado secundario”, valoran en KPMG. En todo caso, no puede descartarse, ante la restricción en los niveles de financiación bancaria, que proliferen nuevos fondos especializados en deuda corporativa no cotizada que intenten ocupar un espacio que tradicionalmente ha estado reservado para los bancos tradicionales.

6. Capital riesgo: Las sociedades de capital riesgo suelen fijarse en empresas no cotizadas y sus inversiones se acometen con cierto nivel de apalancamiento. Aparece en distintas fases de desarrollo (semilla, start up y expansión) y suele sonar con frecuencia entre empresas de base tecnológica y otras de considerable tamaño. Desde el Consejo Superior de Cámaras se estima que sólo el 1,3% de las pymes que han buscado financiación han accedido al capital riesgo

Para leer la noticia completa y otras relacionadas, haga click en el siguiente enlace dónde encontrará el artículo original del periódico “CincoDias“.

http://www.cincodias.com/articulo/empresas/ir-financiacion-bancaria-fluye-2013/20121228cdscdsemp_33/