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La muerte de Hugo Chávez, incapaz de superar el cáncer que sufría, trunca los planes del nuevo socialismo venezolano, que había conseguido recientemente una prórroga hasta 2019, y deja al país descabezado.

Con el fallecimiento de Chávez, Venezuela se ve abocado a unas nuevas elecciones generales –en un plazo máximo de 30 días– solo seis meses después de las últimas en las que el chavismo se impuso con el 54,4% de los votos a su principal opositor, el partido de Henrique Capriles, que obtuvo el 44% de los votos.

Los anteriores comicios confirmaron la fractura de este país de 29 millones de habitantes  en dos mitades irreconciliables. Las principales incógnitas ahora son el futuro del chavismo sin Chávez y la capacidad de Capriles de superarse a sí mismo. Una de las corriente deberá lidiar con la economía del país.

Pero, ¿como se encuentra Venezuela económicamente?. 

El líder izquierdista, fallecido el martes a los 58 años víctima de un cáncer, incrementó la participación y control del Estado en la economía. Nacionalizó empresas neurálgicas, centralizó el manejo de la hacienda pública, ancló los precios de alimentos y medicinas y fijó el tipo de cambio.

Chávez hizo de las nacionalizaciones una marca registrada de su gestión. Desde que asumió el poder en 1999, ordenó la adquisición forzosa de grandes empresas petroleras, eléctricas, siderúrgicas, bancos y telefónicas, así como de pequeñas industrias productoras de envases, sanitarios y tuberías. La ola de expropiaciones dejó una estela de más de 20 arbitrajes internacionales por montos multimillonarios.

Durante sus 14 años en el poder, Chávez transformó además la manera de hacer negocios petroleros. La promulgación de una ley de hidrocarburos en el 2001 obligó a todas las transaccionales interesadas en explotar crudo en el país a participar en calidad de socias minoritarias de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Otro sello de la “revolución” impulsada por Chávez fueron los controles de cambio y de precios. En el 2003 y tras un paro petrolero que golpeó las finanzas del país, el mandatario impuso un control de divisas que, dijo, había llegado “para quedarse”. También fue el comienzo de la política de regulación de precios que luego se profundizaría a través de leyes para poner techo a los precios de alimentos, alquileres y medicinas en una economía con una fuerte inflación. Hasta el 2013 el bolívar fue devaluado cinco veces.

Chávez deja una serie de subsidios que representan una pesada carga fiscal para el Estado, pero que contribuyeron a su alto nivel de popularidad. Venezuela tiene la gasolina más barata del mundo. Cálculos de la propia PDVSA indican que cada año la estatal deja de percibir unos 11.000 millones de dólares por el subsidio a los combustibles en el mercado interno. Además, el Gobierno importa alimentos, autos y electrodomésticos que son vendidos por debajo de su precio a través de sus redes propias de distribución.

Tanto Venezuela como PDVSA aumentaron su ritmo de endeudamiento con Chávez a la cabeza. En 2011 se anotó un récord en la región con la emisión de casi 18.000 millones de dólares, entre la petrolera y el Estado. Analistas han advertido sobre la estrechez de la curva de los vencimientos de la deuda local, pero también destacan el buen historial de pago del país.

Venezuela batalla contra una inflación de dos dígitos desde hace más de 25 años, que la ha azotado tanto en épocas de crecimiento económico como en momentos de recesión.

Economía Post Hugo Chávez

La muerte de Hugo Chávez marca una nueva agenda política de elecciones presidenciales, y con ellas, la economía venezolana comenzará a recorrer su propio derrotero. “Aunque el oficialismo no lo quiera reconocer aún, el país vuelve a entrar en campaña y se necesita generar sensación de bienestar”, dijo a Infobae Asdrúbal Oliveros, economista y director de la consultora Ecoanalítica.

La sensación de bienestar vendrá acompañada por un impulso del gasto público –como en todo país que atraviesa un año electoral- y por “el control de los problemas de escasez de divisas”. “Éste debería ser el accionar de las próximas semanas”, aseguró el economista. El Gobierno posee 30 días para convocar a elecciones, y hasta unos 90 días más para que se lleven a cabo.

El Gobierno venezolano, a través de Nicolás Maduro, estaría elaborando un plan para inyectar más dólares en la economía y así frenar la caída del bolívar, que se devaluó un 32% en enero. Uno de los rumores más fuertes es que se podría permitir a las compañías y a las personas comprar dólares de manera legal por encima de la tasa de cambio oficial.

Con todo, los inversores ahora estarán atentos a cómo reaccionan los mercados, y cuáles serán las próximas decisiones que tomará Maduro en la arena económica. Una arena marcada por la incertidumbre política que genera en Venezuela y en el mundo la muerte del mandatario bolivariano.

Fuente: Portafolio.co e infobae.com