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Distribución, moda, tecnología y el sector financiero concentran los intereses de los protagonistas del ránking de los más de ricos que elabora Forbes. Las condiciones económicas les han favorecido este año.

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Millonarios es un término que no les hace justicia. Son mucho más que eso: las 1.426 personas que integran la lista Forbes de los más ricos del mundo se denominan “milmillonarios”, pues tener al menos mil millones de dólares es el requisito indispensable para entrar en el ránking.

Su perfil es variopinto. El 90% son hombres y el 10%, mujeres. Tienen entre 28 y 87 años. El 31% procede de EEUU; el 27%, de Asia Pacífico; otro 26%, de Europa y el resto se divide entre Latino América, Oriente Medio y África. Pero esta diversidad no evita que sus carteras de inversión tengan características comunes.

El primer vistazo al top 50 de la lista, encabezada por el mexicano Carlos Slim, el norteamericano Bill Gates y el español Amancio Ortega, da la primera muestra de esa radiografía: tecnología, distribución, moda y operaciones financieras son los sectores predominantes. Sin olvidar las herencias y, sobre todo, el poder de una buena diversificación de las inversiones.

Carlos Slim, el mexicano imbatible

Hasta los años malos son buenos para Carlos Slim. Comenzó 2013 con un desplome de las acciones de América Móvil, su joya de la corona, y perdiendo cerca de 2.000 millones de euros en Europa por la caída de sus inversiones en KPN y los problemas de derechos de banda ancha. Pero, pese a todo, se ha vuelto a coronar como el más rico del mundo gracias a sus 73.000 millones de dólares (55.700 millones de euros), casi un 6% más que un año antes.

¿Cuál es su secreto? Para Financial Times se trata de combinar una “reputación de tener un perfecto timing para los negocios con un gusto por la sabiduría popular”. Apartir de ahí, Slim marca distancias con inversores como Warren Buffett, que especula con valores, para definirse como un hombre con visión de negocio. Presume de no mirar si una acción sube o baja, sino el beneficio y el desarrollo potencial de una firma.

También es clave la localización, pues dicen que lo primero que hace Slim cuando aterriza en un país es preguntar el precio de una taza de café, de la gasolina y de un paquete de cigarrillos. Eso le sirve para hacerse una idea de cómo es una economía.

Con esta filosofía, el mexicano ha sabido ganar dinero donde otros han fracasado. Aunque su fortuna también tiene puntos negros, en forma de multitud de acusaciones de monopolio por parte tanto de sus rivales como de los reguladores.

Slim, dueño de América Móvil, Telmex, Grupo Carso e Inbursa, debe su fortuna a las telecomunicaciones. Pero su interés se extiende al comercio minorista, las materias primas, las finanzas y la energía.

En Europa, controla el 28% de KPN, el 22,76% de Telekom Austria, y es accionista mayoritario del Real Oviedo. En México, posee el 30% de los clubes de fútbol Pachuca y León.

Tiene el 6,4% de las acciones de The New York Times y otro 1% del rotativo británico The Independent.

Bill Gates, el rey de la diversificación

La tecnología va unida a su vida y a su nombre. Bill Gates, fundador de Microsoft, es un referente mundial en su sector. Aunque sus inversiones van por derroteros distintos: lo que le gustan son los negocios financieros, que representan el 46,6% de su cartera gracias a sus intereses en Berkshire Hathaway, firma de Warren Buffett, su rival en el ránking de millonarios.

Así que el estadounidense prefiere apostar por la banca, seguros y otros servicios asociados, que se llevan la palma de sus inversiones. A mucha distancia, le sigue su participación en Coca Cola o en McDonald’s, en un contexto en el que las compañías de servicio al consumidor pesan el 18% de su cartera de inversiones. Le sigue de cerca la tecnología, con el 15%, y a mucha más distancia sus apuestas por el sector energético o en las telecomunicaciones.

Junto a todo esto, Gates es conocido por su actividad filantrópica, por la que renuncia al puesto del más rico del mundo.

Desarrolla estas labores a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, con la que quiere dar lecciones a sus tres hijos, quienes disfrutan cantando a su padre Billionaire, de Travie McCoy y Bruno Mars. Menos bromista suena el reparto de la herencia: sus vástagos sólo recibirán 10.000 millones de dólares, pues Gates considera que donarles la suma total de su fortuna, que asciende ahora a 67.000 millones, “no sería bueno para ellos”.

Gates se hizo rico con la salida a bolsa de Microsoft, pero se fue desprendiendo poco a poco de las acciones para diversificar su fortuna. El sector tecnológico sólo supone el 15,7% de sus inversiones.

El pilar de su inversión está ahora en Berkshire Hathaway, firma de Warren Buffett. Representa el 46,5% de su cartera.

Tiene intereses en Coca Cola, Caterpillar, McDonald´s, Wal-Mart, Grupo Televisa, FedEx, Procter&Gamble, Liberty Global, Toyota, Comcast, Costco o Cemex.

Amancio Ortega, el sastre inmobiliario

El ránking de la fortuna de Forbes, que lo sitúa como el tercer milmillonario del planeta, le llama “el gran ganador del año”. Y es que las cifras hablan por sí solas: ha sumado 19.500 millones de dólares a su patrimonio en los últimos doce meses, lo que le permite acumular ya 57.000 millones de euros.

La publicación destaca la fortaleza de su imperio, Inditex, del que posee el 60% de las acciones. Pero también señala su faceta de “magnate inmobilario”, con una cartera que estima en 4.000 millones de dólares, adquirida a través de la sociedad Pontegadea.

Es dueño de icónicos edificios en Madrid, como la Torre Picasso (400 millones de euros) o un edificio de oficinas en el Paseo de la Castellana (153 millones). En Barcelona, adquirió la sede de BBVA (100 millones) o la tienda de Apple en el Paseo de Gracia (80 millones). Ya ello se suma que es dueño de inmuebles en ciudades como Chicago, San Francisco, Londres o Nueva York, donde batió el récord inmobiliario en la Quinta Avenida.

Forbes destaca poco sus intereses en el sector hotelero, sobre todo a través de HN. Pero no pasa por alto, sin embargo, la privacidad que mantiene el empresario con su vida, haciendo hincapié en que pagó medio millón de dólares para evitar que los paparazzi publicaran las fotos de la luna de miel de su hija Marta, llamada a ser la heredera del imperio.

Inditex es el pilar de la fortuna de Ortega. Aunque abandonó la presidencia en 2011, aún conserva el 60% de sus acciones.

Posee una cartera inmobiliaria valorada en más de 4.000 millones de dólares, gestionada principalmente a través de su sociedad de inversión Pontegadea. Forbes destaca que gran parte de los edificios los adquirió a precios rebajados durante la crisis.

También ha hecho inversiones en grandes cadenas hoteleras, como en NH.

Fuente: Expansion