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La ética se ha convertido en una exigencia vital para nuestra sociedad. Se siente más su necesidad al observar el entorno, cada día más globalizado. Quizá por eso se apela hoy constantemente a la ética como una perspectiva inexcusable para mejorar la convivencia y el clima de confianza, necesarios especialmente en el ámbito de las actividades económicas y de la empresa en particular.

¿Pero quién debe impulsarla en la empresa?

Los equipos directivos. Los equipos directivos y los mandos en sus respectivos niveles tienen la responsabilidad de introducir, comunicar y movilizar a sus colectivos en el la vivencia efectiva de la misma, así como de transmitir la responsabilidad de aplicar los contenidos de la  misma en su quehacer diario. Por lo que el líder que impulse la cultura empresarial debe ser el directivo y debe estar acorde con la estrategia de la empresa.

Además, han de tener el especial cuidado que de la cultura empresarial no sea estática en el tiempo, ya que debe amoldarse al entorno en el cuál la empresa desarrolla su actividad y este entorno es cambiante tanto a lo largo del tiempo como a lo largo del espacio donde esté situada la empresa. Para ello, se deberá realizar una estrategia bien planificada. Las adaptaciones al entorno puede ser de tipo oscilativo, de tipo tendencial o de tipo mutativo.

Por otro lado, la filosofía empresarial debe permanecer constante a lo largo del tiempo ya que lo que nos indica que es lo que la empresa pretende o quiere ser, siendo la mayoría de veces impuestas por el empresario que fundó la empresa. A ella, debe acoplarse la cultura empresarial cuando ésta cambia para adaptarse al entorno, pero siempre sobre los límites de la filosofía empresarial.

La filosofía empresarial identifica “la forma de ser” de una empresa. Nos marca un espacio en el que se encuadra el sistema de valores tanto económicos, sociales como lucrativos. Da sentido a la institución, definiendo su objetivo y su contenido o misión. Los valores asumidos por la filosofía empresarial son asumidos por la cultura empresarial y determinarán las normas de comportamiento de las personas, así como las formas de dirigir la institución.