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Hace apenas dos semanas, la agencia Moody’s elevaba la calificación de Turquía a grado de inversión, una decisión largamente esperada por el país que llegaba apenas unos meses después de que Fitch otorgara el mismo sello de calidad a la economía turca, el pasado mes de noviembre.

Sin embargo, los disturbios de los últimos días han causado un verdadero terremoto en la bolsa, que llegó a caer más de un 10,5% el pasado lunes, la mayor caída en una sola jornada de su historia. Este martes la bolsa recupero parte del terreno perdido con una subida del 4,9%, su mayor subida desde septiembre de 2011, informa Bloomberg. La lira también se ha recuperado algo de los mínimos registrados el pasado lunes, aunque aún sigue en su cotización más baja frente al dólar de los últimos 12 meses, a 1,8742 unidades por dólar.

A diferencia de otros países emergentes, Turquía depende mayoritariamente de la inversión extranjera para financiar su fuerte ritmo de crecimiento. De ahí que las señales de inestabilidad política susciten el recelo entre los inversores y deshagan posiciones en activos turcos. El gobierno turco había emprendido un programa para reducir esa exposición y logró rebajar el déficit por cuenta corriente desde el 11% que registró en 2011 hasta el 6% con que cerró 2012. Ese impresionante ajuste oculta, sin embargo, la verdadera dimensión de su dependencia exterior.

Según los cálculos de Capital Economics, los vencimientos de deuda externa que afronta la economía turca solo en el próximo año sumados al déficit por cuenta corriente representan aproximadamente el 25% de Turquía, una cifra que es el doble de la registrada en 2008. El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que Turquía crecerá este año un 3,4% y un 3,7% en 2014.

Fuente: ElPais