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“Aunque en líneas generales los beneficios de la banca han mejorado desde sus deprimidos niveles de la crisis, la capacidad de generar ingresos es todavía débil y poco fiable en una serie de países”, según el BPI.

La banca ha avanzado en la amortización de préstamos fallidos, donde los bancos estadounidenses van por delante de sus homólogos europeos. La incertidumbre sobre la calidad de los activos sigue siendo un importante motivo de preocupación en Europa, dice el BPI en su informe. El próximo examen de estos activos y las pruebas de tensión de los bancos europeos resultarán cruciales para garantizar la culminación del proceso de reconocimiento de pérdidas y saneamiento de balances, que implicará además la introducción de contrafuertes apropiados. Al mismo tiempo, bancos de todo el mundo han mejorado sus coeficientes de capital a un ritmo superior al establecido en los regímenes de transición de Basilea III.

En los doce meses anteriores a mediados de 2012, el capital ordinario de Nivel 1 (de alta calidad) de los grandes bancos con actividad internacional había aumentado del 7,1 al 8,5 % de los activos ponderados por riesgo, es decir, considerablemente por encima del mínimo para 2019, fijado en el 4,5 % de capital ordinario de Nivel 1 más un colchón de conservación del 2,5 %. Los beneficios no distribuidos son actualmente la principal fuente de capital de los bancos, por lo que “unos ingresos estables serían fundamentales para cerrar la brecha en capital requerido antes de la fecha límite de 2019”. Respecto a la separación de la banca comercial y la de inversión, el BPI dice que “puede proteger indirectamente a los bancos comerciales, al reducir su complejidad y, posiblemente, también su tamaño”.

Además, los hace más fáciles de gestionar, supervisar y resolver, así como más transparentes frente a terceros. La “separación estructural puede impedir que la cultura agresiva de asunción de riesgo de la banca de inversión contamine el negocio más convencional de la banca comercial”, según el BPI. Por último, también puede reducir el riesgo moral, al impedir que el apoyo del sector público a las actividades protegidas (garantía de depósitos y préstamos del banco central) subvencione indirectamente otras actividades comerciales. Limitar la gama de actividades bancarias permitidas puede contribuir a atenuar el riesgo para el sistema financiero, pero no es probable que sea la panacea.

Fuente: Expansion