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Sebastián Briozzo y Richard Francis, directores de Ratings Soberanos de Standard & Poor’s para América Latina, destacan los cambios que ha experimentado la región en las últimas décadas tanto económica como políticamente. Esperan que el continente cierre el año con un crecimiento del 3,2% pese al descenso en el precio de las materias primas durante los últimos meses. Además, no temen una salida de capitales tras el anuncio de la retirada paulatina de las política de estímulo de la Reserva Federal de EE UU. Estos dos directivos de la firma vislumbran oportunidades de inversión, sobre todo en infraestructuras, y destacan el importante papel que están jugando las filiales latinoamericanas de los bancos europeos en la recuperación del sector.

Pregunta. ¿Qué papel está jugando la banca europea en la región?

Sebastián Briozzo. Los niveles de intermediación financiera son relativamente bajos en los países latinoamericanos. Esto no impide que haya una crisis financiera, de hecho las ha habido cada 10 años. Pero salir a socorrer al sector es relativamente manejable si los problemas no son graves. El peso del sector en Mexico, por ejemplo, es del 20% de su PIB. En Brasil, que ha crecido mucho, es el 54%. El de Argentina es el 13%. Si los problemas son moderados, la región tiene espacio para salir adelante.

Richard Francis. El Gobierno de México ha hecho un esfuerzo para blindarse ante los bancos españoles. Pero hasta ahora no hemos visto mucho impacto. Por el contrario, los beneficios en América Latina están ayudando a fortalecer los grandes bancos europeos, como por ejemplo los españoles. Estas filiales en general han sido las partes más rentables de los bancos y han ayudado a compensar pérdidas de otras divisiones. Así que casi se podría pensar que lo podría pasar es que siguieran expandiéndose

P. ¿En qué sectores de la región hay oportunidades de inversión?

SB. La gran cuestión pendiente para América Latina es todo lo que tiene que ver con infraestructura. La política macroeconómica se ha vuelto más estable y el énfasis se está desplazando al desarrollo de las infraestructuras. Han sido modelos con dominio del sector privado: concesiones, acuerdos público-privados, etc. Ahí es donde creo que va a haber oportunidades para muchas empresas extranjeras. Brasil, por ejemplo, tiene gran potencial en redes ferroviarias, puertos, aeropuertos, carreteras, etc. Depende de cada país pero el cambio estructural es una realidad y hay una masa de consumidores ávidos de consumir.

P. ¿Qué oportunidades de inversión hay en deuda soberana?

SB. Hay mucha diversidad. América Latina se ha convertido en un entorno propicio para los fondos de pensiones alemanes que buscan estabilidad y poco rendimiento. Aunque también hay nuevos integrantes al mercado de deuda soberana que sigue siendo casos de high yield. Por ejemplo Honduras, Bolivia, Paraguay. Son emisiones grandes para los países pero pequeñas para el mercado de capitales.

P. ¿Qué consecuencias prevéis tras el anuncio de la retirada gradual de los estímulos por parte de la Fed?

SB. La región en su mayor parte está calificada con el grado de inversión, lo que significa que son países que tienen capacidad de absorción de estos cambios. Ante ajustes más drásticos, como cambios de tasa de interés o decrecimiento de China, algunos países pueden sufrir más. Pero hasta el momento no pensamos que tenga implicaciones mayores. Es una gran diferencia con los 80 o los 90, cuando los países tenían situaciones fiscales más endebles, necesidades de financiación exterior muy grande, y movimientos muy pequeños en la tasa de interés llevaban a que la situación financiera se pudiera deteriorar.

RF. El factor más importante es China. Si crece menos de lo que esperamos puede tener un impacto mayor, porque los países de América Latina dependen mucho de las exportaciones al país asiático. Del lado soberano no es un problema, pero sí del lado corporativo.

P. ¿Creéis que las materias primas seguirán cayendo?

RF. Es difícil de prever. Depende sobre todo de China. Si continúa creciendo a tasas del 7% los precios de las materias no deberían caer mucho más.

SB. Puede servir para que haya un proceso de normalización. Se viene de precios muy elevados y hay países que no necesitan estos precios tan altos. Si las reducciones son por ejemplo del 20% o del 30% sería un impacto negativo pero no demasiado fuerte.

P. ¿Cómo afecta la situación de Europa a América Latina?

SB. En los países grandes la demanda externa no ha sido muy dominante, salvo México con EE UU. Para Brasil o Argentina ha sido más determinante los datos de consumo interno. Las tasas crecimiento siguen siendo modestas. A pesar del boom de las materias primas, no ha logrado crecer como Asia. Esto sigue siendo un tema pendiente y a nosotros en el medio plazo nos genera interés.

RF. Hasta en Perú o Chile también ha sido más importante la demanda interna. La clase media está creciendo y hay más consumo y menos pobreza.

Fuente: CincoDias