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La creciente desigualdad en la distribución de la renta se ha evidenciado con la crisis económica. La elevada tasa de paro tira hacia abajo de los salarios, mientras que el excedente brutos de explotación ha seguido comiéndose parte de la tarta. Varios son los factores que están provocando este incremento en la desigualdad, que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres.

Tal y como explica el Catedrático de Economía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona en La Vanguardia, Josep Oliver Alonso, “los factores de fondo, que venían operando desde los ochenta, y que van a continuar haciéndolo las próximas décadas, se resumen en el impacto de la globalización y del cambio técnico”.

Este proceso comenzó a destacar con fuerza a partir del año 2000. Cerca de 1.300 millones e trabajadores de países en vías de desarrollo o subdesarrollados se han incorporado al mercado mundial, esta mano de obra barata ha chocado la mano de obra más cara de los países avanzados. Muchas empresas han deslocalizado su producción, llevando fábricas y otros medios de producción a los países con una mano de obra más barata y menor regulación laboral.

Oliver Alonso explica otro factor que ha contribuido al crecimiento de la desigualdad en la distribución de la renta: “La incorporación de nuevas tecnologías está desplazando al capital humano a un ritmo que la ampliación del mercado no permite absorber”. De este modo, las empresas están recibiendo los beneficios fruto de la inversión en capital realizada y los incrementos de la productividad a los que ha conllevado.

Además, las nuevas tecnologías están desplazando e incluso sustituyendo a los trabajadores menos cualificados y con salarios más bajos, profundizando así en la desigualdad, los que ya eran más pobre ahora lo son más. Otro factor relevante proviene de la reducción de los servicios públicos, unos servicios que son financiados en parte por las rentas más altas, gracias a los sistemas impositivos progresivos dominantes en occidente, es decir, los que más ganan pagan más para mantener estos servicios.

Por último, las desigualdades están creciendo por los efectos de la crisis económica, que está sirviendo de amplificador de los anteriores factores comentados. Por lo tanto, “nuestros hijos son más pobres y con expectativas futuras de aumento de la renta peores que nosotros a su edad”, concluye Oliver Alonso.

Fuente: ElEconomista