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Fue el fin de semana más dramático que Wall Street ha vivido en su historia, aquel en el que Lehman Brothers hizo temblar el mundo financiero e hizo caer al mismo en un profunda crisis como consecuencia de las hipotecas subprime. De eso hace 5 años.

Y, para cada persona que atestiguó el colapso de Lehman Brothers, hubo un momento en el que se dio cuenta que el juego había terminado para el desolado banco. Para algunos, fue un comentario incidental o uno de esos que ya habían escuchado. Para otros, se trató de la lectura de una hoja de cálculo confidencial o de una discreta conversación al margen de una reunión.

Pero, para cada uno, el sábado 13 o el domingo 14 de septiembre de 2008 sucedió una especie de revelación: el cuarto banco de inversiones más importante de Estados Unidos estaba al borde del colapso y no había nada que se pudiera hacer para salvarlo.

En ascuas

El acto final de la novela dramática comenzó un día antes.

Francamente, creo que si Jesucristo hubiese estado a cargo de Lehman Brothers, no hubiese hecho la diferencia

Christopher Flowers

En la noche del viernes, el 12 de septiembre, los presidentes de los principales bancos de Estados Unidos fueron llamados a una reunión de emergencia en la Reserva Federal de Nueva York, en el distrito financiero del bajo Manhattan. El secretario del Tesoro, Hank Paulson, les advirtió a los titanes de Wall Street que Lehman Brothers estaba a punto de colapsar y que el gobierno no lo rescataría. En las siguientes 48 horas, los funcionarios de la Reserva Federal y del Banco del Tesoro, los presidentes de los bancos, sus abogados y contadores buscaban la manera en que podían salvar a Lehman. Pero, sin el apoyo financiero del gobierno, era una misión imposible.

Para John Thain, presidente y director ejecutivo (CEO) de Merrill Lynch, la concientización de la fatalidad de Lehmans se produjo antes. Al ver el intenso interrogatorio al que fue sometido el presidente del banco, por parte de funcionarios del Tesoro, se dio cuenta que el juego había terminado para Lehman. “Al verlo, me di cuenta de la carga emocional que drenaba de él. El sábado, todo apuntaba a que se anunciaría la bancarrota. No me imaginaba estar en sus zapatos una semana después”, indicó Thain.

Montañas de preocupaciones

Thain llamó de inmediato a Ken Lewis, el presidente del Bank of America, y sugirió que discutieran “unas opciones estratégicas”. Dos días después, el Bank of America compró Merrill Lynch por US$50.000 millones. Para Rodgin Cohen, abogado de Lehman Brothers, la primera sospecha de que el banco colapsaría se produjo el sábado en la tarde, cuando escuchó un rumor de que Bank of America estaba en conversaciones con Merrill Lynch.

CRISIS DE 2008

  • 7 sep: Fannie Mae es nacionalizado
  • 15 sep: Bancarrota de Lehman Brothers
  • 18 sep: Lloyds asume HBOS
  • 19 sep: EE.UU. propone plan de rescate de US$700.000 millones
  • 29 sep: Bradford and Bingley es nacionalizado
  • 5 oct: Congreso acuerda plan de rescate
  • 12 oct: Reino Unido rescata RBS y Lloyds-HBOS

“Hubo un lapsus linguae en una reunión a la que asistí en la Fed (Reserva Federal), señaló Cohen.

Fue así como le pasó la información a Dick Fuld, director ejecutivo de Lehman Brothers, quien se encontraba en las oficinas principales de la organización en Midtown. “Llamé a Dick y le dije ‘Me preocupa que (la información) sea correcta’. Y él dijo: ‘No puedo creerlo’. Hubo un adjetivo –quizás un adverbio- que no puedo repetir, antes de la palabra ‘creerlo’”.

Los peores temores de Cohen fueron confirmados al siguiente día, cuando el secretario del Tesoro, Hank Paulson, salió de una reunión y anunció que un acuerdo con la entidad británica Barclays Bank había fracasado. Sabía que la “muerte era inminente”.

Para Christopher Flowers, un gerente de financiación privada, “fue el fin de semana más extraordinario” de su carrera en el sector financiero. Cuando supo que Barclays no compraría Lehmans, también se dio cuenta de que no había nada más por hacer para rescatar al banco. “Francamente, creo que si Jesucristo hubiese estado a cargo de Lehman Brothers, no hubiese hecho la diferencia. El resultado hubiese sido el mismo”, indicó.

Harvey Miller, el abogado especializado en bancarrotas más famoso de Estados Unidos, había seguido muy de cerca la situación durante todo el fin de semana, en caso de que lo peor sucediera.

Crisis

A media tarde del domingo, él y su equipo fueron convocados a la Reserva Federal. Allí se les llevó a un salón de conferencias y se les dijo que prepararan, a eso de la medianoche, la bancarrota de Lehmans. “Mi respuesta fue: ‘No entiendo qué están haciendo’”, dijo Miller. Pero, señaló, los funcionarios del Tesoro respondieron a sus preocupaciones con las palabras: “Ese no es su problema. Todo lo tenemos bajo control”.

Pero, evidentemente, no era así.

Al final del días siguiente, US$700.000 millones habían sido limpiados de los mercados de valores en todo el planeta. El índice bursátil Dow Jones se desplomó 500 puntos, su caída más dramática desde el 11 de Septiembre. La caída de Lehman Brothers arrodilló al sistema financiero global. Después de eso, la recesión mundial.

Fuente: BBC

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