Con el objetivo de analizar la remodelación del mundo: consecuencias para la sociedad, la política y los negocios, los líderes financieros, empresariales y políticos del planeta se han reunido en Davos. Klaus Shwab, fundador y director del Foro Económico Mundial, ha afirmado: “No podemos permitirnos el lujo de que la próxima era de la globalización engendre tantos riesgos y desigualdades como oportunidades. La remodelación del mundo exige análisis colectivos y actuar en colaboración”. Interesante artículo publicado hoy en El País. Os lo dejo a continuación.

Y con la palabra desigualdad como reina de la fiesta, la 44ª edición del Foro de Davosreúne hasta este sábado en la idílica ciudad suiza a 2.500 personalidades de casi un centenar de países, entre ellos 30 jefes de Estado, 1.500 del mundo de los negocios, 288 participantes de gobiernos, 225 líderes de medios de comunicación y 230 de bancos para analizar y presentar propuestas y recomendaciones que más tarde se verán reflejadas en las decisiones de los Gobiernos y, finalmente, en la vida de los ciudadanos.

Y más allá del mensaje, siempre esperanzador, del papa Francisco pidiendo a la élite política y empresarial un esfuerzo frente a la desigualdad; de las esperadas palabras del  líder iraní sobre su programa nuclear y la invitación a invertir en su país; del anuncio de la segunda oleada de reformas anunciada por el presidente mexicano o de las reformas japonesas para convencer a los inversores; o en clave patria, las chanzas sobre el currículum en blanco de la alcaldesa madrileña, una de las noticias importantes que nos ha proporcionado la reunión de Davos es que la participación de las mujeres en el Foro Económico Mundial se ha reducido este año un punto porcentual, hasta el 16%, en comparación con 2013, a pesar de que el foro ha declarado en muchas ocasiones que iba a contribuir en la igualdad de género.

De los siete copresidentes de la institución, solo dos son mujeres. Entre las dirigentes políticas y económicas del mundo invitadas a la cita están la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que participa este año por primera vez; la presidenta de Chile, Michele Bachelet;  la vicepresidenta de la Unión Europea, Viviane Reding, y la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye.También la canciller alemana, Angela Merkel; la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, o la ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton.

Vista la situación de la mujer en el mundo, estas cifras no son nada alentadoras: la baja calidad del empleo femenino, la difícil tarea de ser mujer en algunos países de la ‘primavera árabe’, las violaciones en la India, la desigualdad educativa, social y económica en tantos países del Tercer Mundo.

Por supuesto, hay voces críticas como muestra la fotografía que ilustra este artículo. El Museo de Arte Itinerante ItiMa ha presentado este año, como lo hizo el pasado, su invitación a la reflexión con el collage titulado Davos 2014: Brecha de género. Realidad al revés en el que en clave de arte pop imagina un mundo en el que las mujeres líderes superan a los hombres.

“Este collage muestra que en el Foro Económico Mundial del 2014 solamente hay una mujer por cada siete hombres, a pesar de que se comprometió a una cuota del 20% de mujeres hace tres años”, ha declarado Morales de la Cruz, creador del mural. El artista considera que el fracaso en lograr el equilibrio de género de Davos se refleja también en el fracaso de hacer frente a otras desigualdades.

Y es que poco hemos avanzado. En 2011 el foro introdujo una cuota de participación femenina exigiendo que al menos uno de cada cinco delegados fuera mujer. Según publicó la BBC en 2011, entre 2001 y 2005 el porcentaje de participación femenina fue entre el 9% y 15% del total. Menos del 3% de los presidentes de las 500 compañías que encabezaban entonces la lista de la revista Fortune eran mujeres, y éstas  ocupaban poco más del 15% de las posiciones ministeriales y parlamentarias a nivel mundial, según datos del propio foro. Las barreras son muchas y ampliamente conocidas.

Como publicó en este diario el pasado mes de octubre Saadia Zahidi, directora del Programa de Mujeres Líderes e Igualdad de Género en el Foro Económico Mundial y fundadora y coautora del informe anual Global Gender Gap Report, “la desigualdad de géneros tiene su lógica”. Zahidi sostiene en su tribuna que los desequilibrios de género y sus consecuencias económicas son visibles en todas partes, desde el mundo desarrollado hasta los mercados emergentes.

“En Brasil van a la universidad más mujeres que hombres, pero ellas cobran la tercera parte que los hombres por el mismo trabajo. En los Emiratos Árabes Unidos hay el triple de mujeres que de hombres en la universidad, pero solo la mitad en la vida laboral. En toda Europa, las mujeres obtienen mejores resultados académicos que los hombres y tienen una presencia similar en el mercado de trabajo, pero ocupan menos del 15% de los puestos en las juntas directivas. En Pakistán, donde me crié, una niña no tiene más que un 29% de posibilidades de llegar a la escuela secundaria, frente al 38% de un niño”.

Según la experta, hay millones de acciones diarias e individuales de hombres y mujeres que perpetúan la desigualdad entre sexos. Y lo que nos parecen prejuicios nocivos son conceptos que en el pasado tenían una lógica que ya no es válida pero que no puede ignorarse a la hora de buscar soluciones. Vista la reducción de la participación femenina este año parece que dichas soluciones no se han encontrado.

Días antes del comienzo de la globalizada reunión, la directora gerente del FMI Christine Lagarde afirmó que “el optimismo está en el aire”, algo que coincidiendo con la publicación del informe elaborado por Intermón Oxfam —con datos de organismos oficiales— para el Foro Económico Mundial suena un poco exagerado. Según la ONG, el 1% de la población del mundo tiene la mitad de la riqueza. La crisis, además de haber aumentado las diferencias sociales, ha acentuado la concentración de riqueza en cada vez menos manos. Las 85 personas más ricas del mundo tienen tanto dinero como los 3.570 millones de personas que menos recursos tienen en el mundo.

La de Davos, como demuestran la cifras, es una reunión alejada de la mayoría de la población mundial,  considerada por muchos como un lugar de encuentro para defender los intereses de una minoría, para mantener sus propios privilegios.  Como pequeñísima muestra vean ¿Para qué sirve Davos?

Y para terminar, les propongo jugar a ¿Dónde está Wally? (consideremos Wally=mujer). El blog del foro mundial ha creado esta infografía que permite identicar por género, edad, país de origen y área de actividad de los participantes. ¿Cuántas mujeres han logrado identificar?

Fuente: ElPais

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