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La armonización fiscal consiste en coordinar los regímenes fiscales de los países europeos para evitar modificaciones no concertadas que introduzcan la competencia entre las políticas fiscales nacionales, lo que podría perjudicar al mercado interior.iva

La consecución de una auténtica armonización fiscal en los 27 países es un proceso difícil, puesto que en este ámbito los Estados miembros siguen manteniendo en gran medida sus competencias. No obstante, se ha alcanzado un grado mínimo de armonización, por ejemplo con los límites comunes de los tipos del impuesto sobre el valor añadido (IVA), que imponen un tipo mínimo de IVA del 15 % sobre todos los productos (salvo exenciones y autorizaciones especiales).

La pretensión básica del Tratado de Roma de construir un mercado común europeo exigía la aproximación paulatina de los sistemas fiscales comunitarios, tratando de reducir o eliminar las distorsiones que los diversos impuestos podían crear en la libre concurrencia de ese mercado. Es evidente, por otra parte, que el problema de las distorsiones surgía fundamentalmente en el ámbito de la imposición indirecta que altera más explícitamente el precio de los bienes. La armonización de la imposición sobre las transacciones surge, pues, como consecuencia de la necesidad de eliminar las distorsiones del comercio internacional. Para evitarlas, se adopta el principio del país de destino en la tributación de las mercancías, en virtud del cual las mercancías salen del país de origen libres de carga fiscal, y son gravadas en el país de importación o de destino con una carga fiscal idéntica a la que soportan los bienes nacionales de análoga naturaleza.

Así pues, en un primer momento, para lograr la neutralidad de los impuestos sobre el volumen de ventas, se optó por una solución regulada en el art. 97 del Tratado de Roma: calcular tasas medias de los gravámenes sobre las ventas existentes en cada país, y de acuerdo con estos tipos medios devolver los impuestos a las exportaciones y establecer gravámenes compensatorios de la tributación interna sobre las importaciones a través de los correspondientes ajustes en frontera.

En el proceso de desarrollo y normalización del IVA se presentó, el 29 de junio de 1973, una propuesta de Sexta Directiva con el fin de establecer uniformidad en el cálculo de la base imponible, defendiendo los elementos tributarios básico del IVA comunitario. Esta propuesta fue informada favorablemente por el Parlamento Europeo el 14 de marzo de 1974, siendo promulgada el 17 de mayo de 1977. Esta Sexta Directiva es el auténtico “Código Europeo del IVA“, al cual deben referirse en sus aspectos sustantivos los impuestos de cada Estado miembro. El IVA español, en vigor desde 1986, fue el resultado de la adaptación de dicha Directiva a la lesgislación fiscal hasta entonces vigente en materia de impuestos indirectos. En la actualidad, la Directiva 2006/112/CE, del Consejo, de 28 de noviembre, ofrece un texto refundido sobre la Sexta Directiva.

Fuente: Sistema Fiscal Español (Albi, E. y Rodríguez, J.A.)