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El director general de Coca-Cola Iberian Partners (CCIP), Víctor Rufart, defiende la fusión de las embotelladoras para mantener la viabilidad de una empresa cuya rentabilidad cae un 43% desde 2009, ya que el 25% de los bares no les compra Coca-Cola porque fuera de España les cuesta menos.coca cola

En una entrevista, Rufat, quien afirma que en el plazo de dos años crearán empleo, reitera que no van a retirar el ERE, pero que están abiertos a negociar para recolocar y prejubilar al 70% de los afectados y limitar los despidos a 350, el 8% de la plantilla.

Pregunta: ¿Por qué se hace una reestructuración tan profunda que supone cerrar cuatro plantas y 1.253 afectados?

Mantener la organización heredada de siete embotelladoras está fuera de toda lógica empresarial y supondría poner en peligro a medio plazo la viabilidad de la compañía. En el pasado, se ha desarrollado un proceso de racionalización similar para adecuar la estructura productiva a la realidad del país en cada momento.

El embotellador de Francia sólo tiene 3 fábricas. La adecuación de nuestro mapa industrial es una medida lógica cuando lo que nos dicen las cifras es que con el actual tenemos una media del 50% de capacidad ociosa.

¿Cuál es el problema de fondo de los embotelladores?

La evolución del mercado exige respuestas contundentes. Desde 2009, el número de unidades producidas ha caído un 20% y la rentabilidad, un 43%. Aplazar las decisiones hubiera supuesto agravar la situación.

CCIP debe mejorar su capacidad competitiva para estar a la altura del resto de embotelladores a nivel mundial. Hoy ya el 25% de bares y restaurantes españoles ofrecen producto embotellado en otros países europeos, unos 100 millones de litros. Haber producido esto en España nos hubiera permitido crear el equivalente a 260 empleos.

¿Retirarán el ERE, como exigen los sindicatos?

La empresa está demostrando su clara voluntad negociadora sobre las condiciones del plan social, pero ha dejado claro en las diferentes reuniones con los representantes de los trabajadores que las decisiones adoptadas en el proceso son imprescindibles para alcanzar los objetivos de competitividad y eficiencia, y no van a modificarse.

Estamos negociando y abiertos al diálogo, pero no vamos a dar marcha atrás en las decisiones, que son firmes por necesarias. Son medidas que se toman después de un profundo análisis y estudiar otras alternativas. Aunque sabemos que el impacto es impopular, esta decisión es la de menor coste social de todas las analizadas.

¿Cómo justifican los despidos si hay beneficios?

Gracias a que todavía tenemos capacidad financiera, podemos afrontar una reestructuración tan profunda con margen para ofrecer un plan social muy favorable, en términos de recolocaciones, prejubilaciones e indemnizaciones. Si tuviéramos pérdidas, el impacto sobre el empleo y las alternativas para los afectados serían mucho peores. Nuestro reto es crear una organización más eficiente y proteger los 3.500 empleos que se mantienen en CCIP.

¿La nueva estructura era necesaria?

R: El entorno competitivo nos obligaba a superar el modelo familiar anterior y abundar en una mayor profesionalización. Tal y como hemos operado en el pasado no podemos afrontar el futuro. Tras la reorganización, nos convertimos en la primera empresa del sector agroalimentario de España, con 400.000 puntos de venta, 25.000 colaboradores y 110 millones de consumidores.

La fusión nos convierte, además, en el séptimo embotellador de Coca-Cola en el mundo. Solo siendo competitivos en España, estaremos en disposición de crecer fuera, lo que será clave para el crecimiento de nuestro negocio y la generación de nuevo empleo en España en uno o dos años.

Fuente: ElEconomista